San Carlos de Bariloche, Río Negro Patagonia Argentina 2007

Para que la Cultura sea el pan y la Educación la simiente, la revolución empieza por tu mente

| HOME | EDITORIAL | LIBROS | SABORES |CINE | MUSICA | ARTES | NOTAS | CONTRATAPA | LA CITY | STAFF | FORMULARIOS |

 

INFANTIL

JUVENIL

SIN RESTRICCIONES

    Libros que buscan lectores...

Bibliotecas

  por Natalia E. Rodríguez   
 
furiasse

¿Qué leer?

Rafaela
Mariana Furiasse
Ediciones SM, 2002
P/M 12

¿Por qué leer?

Se llama Rafaela Rivera. Tiene 16 años y varios kilos de más. Es tímida y callada. Le gustan los libros, el cine y el teatro. Pero, por sobre todas las cosas, ama su violín desde que cayó en sus manos luego de que su papá se fuera de casa. Vive con su madre y su hermana, flacas ambas y también muy bellas como las modelos de la tele. En el colegio nadie la tiene en cuenta a excepción de Rosario, Tania y Wanda, sus amigas.
Cruzarse aquel día con Gastón y los amigos, soportar la impotencia después de la burla y la humillación de las carcajadas tras la caída al bajar las escaleras, podrá ser recordada como la peor desgracia… o el comienzo de la mayor felicidad.

Frente a una sociedad que impone figuras delgadas y estilizadas (e incluso anoréxicas), Furiasse elige para su novela una protagonista de anchas caderas que viste siempre prendas sueltas y pantalones negros.

De este modo, desafía las crueles reglas que determinan comportamientos, intereses y actitudes de muchos de los jóvenes de hoy, al cuestionar el límite entre lo que se es y lo que se debe ser.

La historia refleja la realidad de aquellas que se quedan afuera del modelo y para quienes la diversión y el amor parecieran un imposible. La autora despliega una mirada atenta sobre los cuerpos de los que transitan la pubertad, ese período en el que la diferencia condena a la invisibilidad: el que es diferente  pareciera  también ser invisible. Fiel retrato de sus angustias, sus temores, sus enojos, sus incertidumbres, estas páginas recrean el sentir de una joven de estos tiempos acuciada por la imagen.

Al tiempo que describe el universo inmediato de la familia de la muchacha (un papá que no está desde hace once años y del que no se sabe nada o poco se recuerda; una madre que se niega a hablar del padre ausente y que, habiéndose casado muy joven y vivido también tempranamente la experiencia de la maternidad, se ha vuelto una adolescente de cuarenta y pico preocupada  por las salidas con amigas y amigos los fines de semana; una hermana mayor, universitaria y demasiado ocupada en ella y sus conocidos), la autora reconstruye el entorno conformado por amigas íntimas y de las otras, esas que solo aparentan serlo; por amores verdaderos y de los otros, esos que ocultan el arrepentimiento detrás del primer beso. A un lado y otro, nadie logra percibir las necesidades de una Rafaela que busca ser escuchada para constatar que realmente existe. Por eso, lo único que queda es la tristeza; ampararse en la fantasía del abrazo del padre y en el profundo y más sentido deseo de desaparecer… de irse para siempre al lugar donde ser otra.

Furiasse textual

En el autorretrato que me pidieron en el colegio tengo que incluir lo físico. Incluiré solo la cara, el resto del cuerpo no existe. O existe en abundancia. Por lo tanto, de mí puedo decir que tengo la cara redonda y la piel color durazno (lo dice el abuelo). El pelo largo, del mismo color de un carozo de durazno, un morado intenso. Los ojos azules y la mirada de hielo. Esto último acotado siempre por mamá: “Vos tenés una mirada que lastima”. Y puede ser, porque de alguna forma me tengo que defender de las cosas que pasan. Me encanta tener la mirada de hielo.

   
www.supletendencias.com.ar ® 2007 | editor@supletendencias.com.ar | 54.2944.1565.1503 | permitida la reproducción mencionando la fuente