¿Qué leer?
Fámili
Ema Wolf
Ilustraciones de Jorge Sanzol
Editorial Sudamericana, Bs. As. 2004
P/M 10
¿Por qué leer?
Los locos Adams ¡un poroto! al lado de esta familia cuyos parientes retrata Ema Wolf en doce historias imperdibles. Pasen y vean…
Pepe Murias: un tío muy particular. Inventor del pisdegatómetro, un aparato que- como su nombre lo indica- detecta el nivel de olor a pis de gato en las casas.
Eugenia: la abuela “artista”. Ama todas las artes. Todas. Cualquiera: desde pintar naturalezas muertas con frutas de estación hasta proveerse de higos o nísperos aunque estén éstos…en la rama más alta del árbol frutal del terreno del vecino.
Cleta: la prima que reescribió la Historia del Mundo empezando por la “A”, convencidísima de que los españoles vinieron a América por el chocolate. Una historiadora frustrada. Nadie la alentó a seguir con semejante pavadez.
Tomás: el medio primo cuya dentadura postiza lo obliga a alimentarse a base de esos caramelos blandos de eucalipto con forma de conitos que la gente come con el pretexto de la tos. No paró hasta estar gordo y verde.
Birguita: es la tía que resucita moscas. Esto no es raro en ella porque siempre le interesó lo oculto del más allá. Su consultorio, instalado en el galpón del fondo, recibió moscas muertas de distintas muertes. Nadie nunca se fue sin su mosca viva.
Canuto: es el mimado de la familia. No es de raza. Nunca lo fue. Pero no es un perro cualquiera: cuando el padrino Arturito sopla el tonete, el animal levita. El ascenso y descenso del Canuto deben tener que ver con la ley de gravedad.
Neutrino: el abuelo que reencarnó en gato. El gato, como el abuelo (o al revés) acostumbra pasar noches enteras caminando por los techos. Y, hasta darse el lujo de coquetear con Niní, la gata de la vecina.
Personajes disparatados se descuelgan de las ramas de este árbol genealógico. Con la irreverencia y el humor desopilante que la caracteriza, Wolf invita a conocer la intimidad de un familión fuera de serie.
Famili: diversión asegurada para toda la familia.
Wolf textual
…No sé qué habrá pasado por la cabeza de mi abuela aquel día fatal de primavera. Siempre la tuvimos por una persona seria. Pero debe ser cierto que cuando el arte se le mete a alguien adentro, es capaz de hacer cosas que nadie imaginó. Aquel día mi abuela se coló en el terreno de don Cosme por un agujero de la ligustrina y fue derecho al árbol de los nísperos. Lo vi todo. Espantoso. El vecino la pescó justo cuando se descolgaba de una rama baja con el delantal anudado lleno de nísperos suyos…
¿Qué más leer de Wolf?
Los imposibles (1989)
Maruja (1990)
La gran inmigración / La aldovranda en el mercado (1992)
Hay que enseñarle a tejer al gato
Perafán de Palos |